Pero entonces, Einstein señaló un problema gravísimo en la mecánica cuántica. Dijo: "Miren esto. Según sus ecuaciones, si dos partículas están entrelazadas, comparten una misma onda. Si yo mido mi partícula aquí y la onda colapsa en una posición, la partícula de mi amigo, que está en la otra punta de la galaxia, ¡tiene que decidir su estado instantáneamente para coincidir con la mía!".
Einstein llamó a esto "acción fantasmal a distancia". Le aterraba porque implicaba que algo viajaba más rápido que la luz, rompiendo la Relatividad. Su conclusión fue que la teoría estaba incompleta, que nos faltaba información (esas variables ocultas) para explicar cómo se coordinaban sin telepatía. Bohr, su rival, no lograba entender el problema filosófico, pero Einstein sabía que si aceptábamos esto, rompíamos la realidad.